27

May
2019

Educar al aire libre: el objetivo de los “Jardines Infantiles en el Bosque”

Posted By : admin/ 47 0

En 1950 Ella Flautau creó en Dinamarca el primer Forest Kindergarten (“Jardín Infantil en el Bosque”). Flautau compartía mucho tiempo junto a sus hijos y los hijos de sus vecinos en un bosque. Rápidamente, muchos padres se interesaron en la actividad, se agruparon e impulsaron la creación de este primer jardín infantil. Otras iniciativas surgieron en lugares como Suecia, Alemania y Escocia. Hoy, gracias a esto, existen más de 1.500 en Europa y Estados Unidos, y todos apuntan a lo mismo: educar al aire libre. El objetivo es que los niños –entre los 3 y los 6 años–, jueguen de manera libre, exploren y aprendan en el bosque o cualquier otro entorno natural. Por lo mismo, el rol de los educadores en estos jardines no es imponer, obligar o dirigir, sino ayudar o guiar para que la experiencia de aprendizaje sea aún más enriquecedoras.

Jardines sin techos y paredes: esa puede ser la mejor forma de describir los Forest Kindergarten.

Además de la ausencia estructural, esta modalidad sin techos y paredes –dada naturalmente por la condición de los espacios exteriores– tiene como característica distintiva el juego, pero un juego que surge a partir de elementos que se encuentran en la naturaleza. No hay juguetes comerciales en los jardines del bosque, tampoco hay decoración de colores, o los famosos rincones de aprendizaje, sin embargo, cumplen el mismo objetivo: estimular y educar a los niños en una etapa que es vital en los procesos de formación.

Cada Forest Kindergarten es único, sin embargo, las actividades y objetivos que se intentan cumplir, pueden llegar a ser similares. ¿Y cuáles son estos objetivos?

1. Que los niños juegen de manera imaginativa utilizando cualquier recurso o idea que llegue a su mente: esto permite que los niños exploren sus pensamientos sin que éstos estén mediados por un guía o un juego comercial.

2. Que experimenten el juego de rol: una actividad ideal para que los niños compartan su imaginación, trabajen en equipo y conozcan los distintos modelos de comportamiento.

3. Que construyan refugios u otras estructuras grandes con palos, y con la ayuda de otros niños y adultos: para esto necesitan definir objetivos, planear, trabajar en equipo y perseverar.

4. Que cuenten objetos para encontrar patrones matemáticos: fundamental para desarrollar las habilidades matemáticas y el reconocimiento visual.

5. Que utilicen la naturaleza para hacer juegos de memoria: con esta actividad puede nombrar objetos y activar la memoria.

6. Que escuchen historias, canciones y ritmos: actividades necesarias para desarrollar la concentración y potenciar habilidades artísticas.

7. Que hagan imágenes o construyan juguetes utilizando distintos elementos: otra dinámica necesaria para potenciar la creatividad y el lado artístico de los niños.

8. Que dibujen escenas: para mejorar habilidades como replicar e inspeccionar.

9. Que escalen árboles y exploren el bosque: para fortalecer la fuerza, el balance y la conciencia física.

10. Que jueguen al escondite: esto les permite desarrollar la teoría mental de los niños al recompensar la anticipación precisa de los pensamientos y las acciones de otros.

11. Que camine hacia el bosque desde otro punto de partida: ideal para mejorar la fuerza y la resistencia. Además esto les permite prepararse, eligiendo una ruta, mejorar la planeación y las habilidades comunicativas.

12. Que exploren y reflexionen a solas: ayuda a la autoconciencia y al desarrollo del carácter.

13. Que descansen: perfecto para que los niños consoliden recuerdos. Esto también facilita que realicen otras actividades a lo largo del día.

Estos objetivos evidencian algo fundamental: los Jardines Infantiles en el Bosque tiene efectos positivos en los procesos de desarrollo de los niños.

La creatividad, la matemática, la comunicación, la autoconciencia, el carácter, la concentración, la fuerza, la resistencia, la indagación, la autonomía, y el trabajo en equipo, son sólo algunos des estos beneficios. Además de esto, se suma el fomento del respeto por el entorno natural. ¿Y cómo se explican todos estos beneficios? El hecho de que la mayoría de estos jardines no ofrezcan juguetes comerciales con un significado o propósito predeterminado, potencia el desarrollo de las habilidades del lenguaje, pues los niños aprenden a crear verbalmente una comprensión común de los objetos utilizados como juguetes en dicho contexto. Además, estos jardines son generalmente menos ruidosos que los espacios cerrados y se ha demostrado que el ruido es un factor en el nivel de estrés de los niños y los educadores que trabajan allí, lo que supone un beneficio para ambas partes.

Se ha evidenciado también que el simple hecho de observar la naturaleza, mejora la autodisciplina y que jugar afuera durante períodos prolongados tiene un impacto positivo en el desarrollo de los niños, especialmente en las áreas del equilibrio y la agilidad, pero también en la destreza manual, la coordinación física, la sensibilidad táctil y la percepción de la profundidad. Los estudios que han evaluado el tema sugieren que los niños que asisten a estos jardines, experimentan menos lesiones debido a accidentes y tienen menos probabilidades de lesionarse en una caída. Esto se relaciona con la capacidad que adquieren ellos a la hora de evaluar los riesgos. Otros estudios han demostrado que pasar tiempo en la naturaleza mejora la atención y también se dice que jugar al aire libre fortalece el sistema inmunológico de los niños y los educadores infantiles. Eso explica muchos de los beneficios asociados a este formato de jardines.

Como su nombre lo indica, estos jardines operan principalmente en los bosques, sin embargo, otros espacios como playas o praderas, podrían resultar también muy útiles en los procesos de aprendizaje.

Lo importante es que, en caso de un clima extremos, haya un espacio donde los niños puedan protegerse. Aunque siempre se anima a que los niños se vistan de manera adecuada, según el clima. Algunos de estos jardines también funcionan una pequeña parte del día en interiores, pero esto corre principalmente por temas de logística (para que los padres puedan recoger y dejar a sus hijos). Si el bosque está demasiado lejos para caminar, se puede utilizar un vehículo, aunque lo ideal es que esto no ocurra.

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